A fondo · Protección social
Paro, IMV y ayudas de último recurso
Quién cobra una prestación por desempleo, quién el Ingreso Mínimo Vital, cuánto se paga y cómo ha cambiado desde la crisis de 2008.
Dos redes distintas
La protección por desempleo es un seguro: quien ha cotizado y pierde el trabajo cobra la prestación contributiva, que depende de su sueldo anterior. Cuando se acaba, o si no se cotizó lo suficiente, queda el subsidio, más bajo y ligado a no tener otros ingresos. Las ayudas de último recurso, el Ingreso Mínimo Vital (IMV), creado en 2020, y las rentas mínimas de las comunidades autónomas, garantizan un mínimo a cualquier hogar con pocos ingresos, trabaje o no, haya cotizado o no. En las cuentas públicas van en partidas distintas: «Desempleo» y «Exclusión social». Las pensiones no contributivas, para mayores o personas con discapacidad sin recursos que no cotizaron lo suficiente, se cuentan con las de vejez e incapacidad.
El gasto se mide en % del PIB, es decir, frente a todo lo que produce la economía en un año. El de paro sube y baja con las crisis; el de exclusión social, en cambio, no ha dejado de subir desde 2020.
El gasto en paro ha vuelto al 1,5 % del PIB; el de exclusión social ha pasado del 0,5 % al 0,8 %
Lo que gastan todas las administraciones en prestaciones por desempleo y en ayudas contra la exclusión social, en % del PIB. Debajo, la tasa de paro y el crecimiento de la economía.
Tasa de paro 11,4 % 2024
Crecimiento del PIB real +3,7 % 2024
Eurostat (COFOG 10.5 y 10.7). «Exclusión social» incluye el IMV, las rentas autonómicas y otras ayudas sociales. Debajo, la tasa de paro (EPA, media anual) y el crecimiento del PIB: el gasto en desempleo los sigue casi año a año; el de exclusión social, desde 2020, ya no.
En 2007, antes de la crisis, las prestaciones por desempleo costaban el 1,5 % del PIB: 1,5 € de cada 100 que produce el país en un año. En 2012, con muchos más parados, ya eran el 3,3 %.
El récord llegó en 2020, con la pandemia: 3,7 % del PIB. Fueron los ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo), que dejaron a las empresas parar a su plantilla sin despedirla mientras el Estado pagaba a esos trabajadores una prestación.
Desde entonces, el paro ha bajado y el gasto con él. En 2024 fue el 1,5 % del PIB, el mismo nivel que en 2007.
Con las ayudas contra la exclusión social no pasa lo mismo. Son el IMV, las rentas de las comunidades y otras ayudas para hogares con pocos ingresos, y han pasado del 0,5 % del PIB en 2019 al 0,8 % en 2024, aunque el paro ha bajado.
Quién cobra qué
Hoy cobran la prestación contributiva 1,02 M de personas y el subsidio 0,75 M. El IMV llega a 905.792 hogares y crece un 16 % al año, mientras las rentas autonómicas menguan: el IMV las está sustituyendo, y casi 9 de cada 10 titulares de una renta autonómica (la persona que la pide en nombre del hogar) cobran también el IMV.
El IMV ha pasado de 159.482 a 905.792 hogares en 6 años, mientras las rentas autonómicas menguan
Personas u hogares que cobran cada ayuda (media anual; 2026, último mes). No se pueden sumar: hay quien cobra dos.
No se pueden sumar: la mitad de los hogares con IMV cobra también otra prestación, sobre todo el subsidio. IMV: hogares en nómina en diciembre (2026: septiembre); rentas autonómicas: titulares. El subsidio incluye la Renta Activa de Inserción, que se integró en él en 2024. Agrarios: renta agraria y subsidio de eventuales agrarios de Andalucía y Extremadura.
Quien ha cotizado y pierde el empleo cobra la prestación contributiva, un seguro que depende de su sueldo anterior. En 2020 la cobraron 1,83 millones de personas, el máximo, porque incluía a los trabajadores en ERTE.
Cuando la contributiva se acaba, o si no se cotizó lo suficiente, queda el subsidio: más bajo, no depende del sueldo anterior y solo lo cobra quien no tiene otros ingresos. Hoy lo reciben 750.000 personas.
En 2020 llegó el Ingreso Mínimo Vital (IMV), una ayuda del Estado que garantiza un mínimo a cualquier hogar con pocos ingresos, trabaje o no, haya cotizado o no. Ha pasado de 159.482 a 905.792 hogares.
Mientras, las rentas mínimas que ya pagaban las comunidades autónomas menguan a medida que el IMV las sustituye. Sus titulares, quienes las piden en nombre del hogar, han bajado de 369.289 en 2020 a 226.320 en 2025.
El paro y quién está cubierto
En 2013 había 4,85 M de parados registrados (los inscritos en las oficinas de empleo) y unos 44 de cada 100 no cobraban ninguna prestación. Hoy son 2,36 M y los que no cobran nada han bajado a unos 22 de cada 100, porque hay menos paro y, desde 2024, el subsidio llega a más gente. La tasa de cobertura oficial, la parte de los parados que cobra alguna prestación, está en el 87,1 %, pero solo cuenta a quien tuvo un empleo antes.
Parados registrados según lo que cobran (personas)
- Contributiva
- Subsidio (incluye agrario y RAI)
- Sin prestación
| Fila | Contributiva | Subsidio (incluye agrario y RAI) | Sin prestación | Total |
|---|---|---|---|---|
| 2013 | 1311 mil | 1421 mil | 2113 mil | 4,85 M |
| 2019 | 808 mil | 950 mil | 1391 mil | 3,15 M |
| 2022 | 773 mil | 901 mil | 1288 mil | 2,96 M |
| 2024 | 840 mil | 881 mil | 907 mil | 2,63 M |
| 2025 | 864 mil | 873 mil | 736 mil | 2,47 M |
| ago. 2026 | 1022 mil | 810 mil | 523 mil | 2,36 M |
Cuenta aproximada: paro registrado (media anual) menos perceptores. Se queda corta, porque algunos perceptores no figuran como parados. Con la EPA, la encuesta del INE que también cuenta a quien busca trabajo sin estar inscrito (2,50 M de parados), al menos 3 de cada 10 no cobran prestación por desempleo; parte de ellos cobra el IMV o una renta autonómica. Sin 2020, cuando la contributiva incluía a los trabajadores en ERTE.
El IMV crece, pero no llega a todos
El Ingreso Mínimo Vital (IMV), la ayuda estatal para hogares con pocos ingresos, lo cobran cada año más hogares, en los que hoy viven 2,76 M de personas, pero muchos de los que tienen derecho no lo piden.
Los hogares con IMV se han multiplicado por 5,7 desde 2020 y ya son 905.792
Hogares que cobran el IMV, a final de cada año (2026: último mes).
Seguridad Social: hogares en nómina en diciembre (2026: septiembre; 2022 no se publicó comparable).
El IMV se creó en 2020, en plena pandemia, como red para los hogares que se quedan sin apenas ingresos. Empezó a pagarse a mitad de año y, a finales de 2020, ya lo cobraban 159.482 hogares.
Los primeros años creció deprisa: de 291.573 hogares en 2021 a 532.210 en 2023. En 2 años se multiplicó por 1,8 (de 2022 no se publicó un dato comparable).
En 2025 se sumaron otros 125.824 hogares, aunque el paro estaba bajando. Cada año lo pide más gente que tenía derecho a él y no lo había solicitado.
Hoy (septiembre de 2026) lo cobran 905.792 hogares, en los que viven 2,76 millones de personas; 1,11 millones son menores. Cada hogar recibe de media 502 € al mes.
La AIReF, el organismo independiente que vigila las cuentas públicas, calcula que 52 de cada 100 hogares con derecho no lo piden (71 de cada 100 en el complemento por infancia, una ayuda extra por cada hijo). Si llegara a todos, costaría unos 6,4 mil M€ al año en lugar de 3,5 mil M€.
AIReF, 5.ª Opinión: 1.031.442 hogares con derecho en 2025.
En 2025 el IMV costó 4,9 mil M€: 3,4 veces lo que las rentas autonómicas
Lo que se gasta cada año en el IMV y en las rentas mínimas de las comunidades autónomas, en millones de euros.
IMV: ejecución del programa 1205 de la Seguridad Social (incluye el complemento por infancia); 2022, estimado; 2026, previsión con lo gastado hasta julio.
Antes del IMV, la última red eran las rentas mínimas de las comunidades autónomas, cada una con sus reglas. Lo que gastaban en ellas pasó de 418 millones de euros en 2007 a 1700 millones en 2019.
El IMV costó 519 millones en 2020, porque solo se pagó medio año. En 2021, su primer año completo, ya eran 2000 millones, más que todas las rentas autonómicas juntas.
Desde entonces, las comunidades gastan menos en sus rentas: de 2000 millones en 2020 a 1400 millones en 2025. El IMV ya cubre a muchos de los hogares que antes atendían ellas, y casi todos los que siguen cobrando una renta autonómica cobran también el IMV.
Para 2026, la Seguridad Social prevé gastar en el IMV 5700 millones de euros, contando el complemento por infancia, 2,9 veces lo máximo que llegaron a gastar las comunidades en un año.
Cuánto cuesta el paro
El SEPE, el servicio público de empleo, paga las prestaciones por desempleo. Lo que gasta sigue al paro, salvo en 2020, cuando pagó también los ERTE. Hoy gasta algo más que antes de la pandemia con menos parados, porque el subsidio llega a más gente y las cuantías han subido.
El paro costó 24,4 mil M€ en 2025: más que en 2019, con un 21 % menos de parados
Gasto del SEPE en prestaciones por desempleo, por tipo, en millones de euros.
Ministerio de Trabajo (SEPE), incluidas las cotizaciones a la Seguridad Social que paga por los perceptores. Sin datos de 2014 a 2018.
En 2013, en plena crisis, había 4,85 millones de parados registrados, los inscritos en las oficinas de empleo. Ese año, el SEPE pagó 27.000 millones de euros en prestaciones por desempleo.
Con la economía recuperada, en 2019 el gasto había bajado a 19.000 millones. Pero en 2020 saltó a 36.400 millones de euros: la contributiva sumó 16.300 millones más, porque los ERTE se pagaron como prestación aunque esas personas conservaran su empleo.
La reforma de 2024 abrió los subsidios a más gente, subió sus cuantías e integró en ellos la Renta Activa de Inserción, para parados de larga duración. Su gasto ha pasado de 5900 millones en 2019 a 7400 millones en 2025.
En 2025 el paro costó 24.400 millones de euros, más que en 2019, con 2,47 millones de parados registrados frente a 3,15 millones. Hay menos parados, pero el subsidio llega a más gente y paga más.
Cuánto se cobra
La contributiva depende del sueldo anterior y se cobra un máximo de dos años. Las demás son cuantías fijas o complementan los ingresos del hogar hasta un mínimo.
Cuantía al mes (2026)
Contributiva: media bruta (agosto de 2026). Subsidio: 95 %, 90 % y 80 % del IPREM, el indicador oficial que se usa para fijar muchas ayudas. IMV y complemento por infancia: media por hogar (septiembre de 2026). Pensión no contributiva: cuantía íntegra.
Por edad: a quién llega cada ayuda
Quienes cobran el paro son cada vez mayores, las pensiones se concentran en los primeros años de la jubilación y el IMV llega sobre todo a adultos de 36 a 55 años con hijos. Los importes de esta sección están en euros de 2024, es decir, descontada la subida de precios, para que se puedan comparar entre años.
Quienes cobran el paro son cada vez mayores
En 2007 los mayores de 55 eran el 25 % de quienes cobraban una prestación por desempleo; en 2025, el 40 %. Casi todo es el subsidio para mayores de 52 años, que puede cobrarse hasta la jubilación: lo reciben unas 302 mil personas de 60 o más.
Prestaciones por desempleo según la edad (personas que cobran, por cada año de edad del tramo, media anual)
Ministerio de Trabajo, Anuario de Estadísticas (2025: media de los cierres mensuales). El importe es una estimación: el gasto de cada nivel (contributivo, subsidio, RAI) se reparte según los beneficiarios de cada edad, suponiendo el mismo gasto medio por persona en todas las edades. Sin importe en 2007 porque no hay gasto por nivel comparable. Los tramos no son iguales: «por año de edad» divide cada tramo entre los años que abarca para poder compararlos. En 2013, en plena crisis, había el doble de perceptores.
Pensiones: el grueso, en los primeros años de jubilación
Las pensiones de quienes tienen entre 65 y 74 años se llevan el 43 % del gasto (38 % en 2007), y las de mayores de 85 el 13 % (9 % en 2007). Quien se acaba de jubilar cobra bastante más que quien lo hizo hace veinte años: de media, 1474 € al mes entre 65 y 74 años frente a 965 € a partir de 85, porque cotizaron más años y con sueldos más altos.
Pensiones por edad, 2007–2024 (millones de € de 2024 al año)
Ministerio de Trabajo, Anuario de Estadísticas (media anual): jubilación, incapacidad y viudedad. Importes en € de 2024; gasto = número × pensión media × 14 pagas. Los menores de 25 cobran sobre todo pensiones de orfandad.
IMV y rentas autonómicas: adultos con hijos
La mayoría de quienes cobran el IMV tiene entre 36 y 55 años, y en sus hogares 4 de cada 10 personas son menores (1,11 M de niños y adolescentes). Las rentas autonómicas se han quedado con los perfiles de más edad: los titulares de 55 o más han pasado del 29 % al 38 % mientras el IMV absorbía al resto.
Titulares del IMV por edad
Seguridad Social, titulares en nómina (2022–2024 no se publicaron con el mismo formato). La cuantía media, 502 € al mes por hogar, no se publica por edad.
Titulares de rentas autonómicas por edad
Ministerio de Derechos Sociales; comunidades que informan de la edad (96–98 % de los titulares).
A quién saca de la pobreza
Se considera en riesgo de pobreza a quien vive en un hogar con ingresos por debajo del 60 % de lo que ingresa el hogar típico. Las pensiones y las demás ayudas sacan de la pobreza a muchos mayores, pero a pocos menores (encuesta de 2025).
Las ayudas bajan el riesgo de pobreza de los mayores 62 puntos; el de los menores, solo 10
Cuántos puntos baja el riesgo de pobreza gracias a las pensiones y las demás ayudas, por edad. Un punto es una persona de cada 100.
Eurostat (Encuesta de Condiciones de Vida). Diferencia entre el riesgo de pobreza sin ninguna transferencia social, pensiones incluidas, y con ellas.
Sin pensiones ni otras ayudas, 78 de cada 100 mayores de 65 estarían en riesgo de pobreza, porque la mayoría ya no trabaja. Con ellas son 16: las ayudas les bajan el riesgo 61,9 puntos, más que a nadie.
La diferencia llegó a 71,2 puntos en 2016. Tras la crisis habían bajado los ingresos del resto de hogares, y con ellos la línea que marca la pobreza, mientras las pensiones se mantenían, así que más mayores quedaban por encima.
Entre los adultos de 18 a 64 años, el efecto es mucho menor. Sin ayudas, 31 de cada 100 estarían en riesgo de pobreza; con ellas, 18. A esa edad, lo que más pesa en los ingresos es el trabajo.
Entre los menores, las ayudas solo bajan el riesgo de pobreza del 37,9 % al 28,4 %, 9,5 puntos, porque las ayudas a familias con hijos son pequeñas.
Los menores son hoy la edad con más riesgo de pobreza: 28,4 %, frente al 16,4 % de los mayores
Riesgo de pobreza de cada edad, ya contadas las pensiones y las demás ayudas, en %.
Eurostat (Encuesta de Condiciones de Vida). Riesgo de pobreza: ingresos por debajo del 60 % de la mediana. Los ingresos son del año anterior a la encuesta.
A principios de siglo, los mayores eran la edad con más riesgo de pobreza: el 29,8 % en 2004. Las pensiones los fueron sacando de ahí, y en 2014 habían bajado al 11,4 %, también porque la crisis había rebajado la línea que marca la pobreza.
Las dos líneas se cruzaron en 2007. Ese año, el riesgo de pobreza de los menores era del 26,2 % y el de los mayores, del 26,1 %. Desde entonces, un niño tiene más riesgo de ser pobre que un mayor de 65.
La crisis que empezó en 2008 lo empeoró. Muchos padres perdieron el empleo y, en 2014, el peor año, el 30,5 % de los menores vivía en un hogar en riesgo de pobreza.
Según la encuesta de 2025, un menor tiene hoy 1,7 veces más riesgo de pobreza que un mayor de 65, porque las ayudas protegen mucho más a los mayores que a las familias con hijos.
Las ayudas desincentivan algo el trabajo, y cuánto depende de cómo estén diseñadas
El efecto existe, pero es moderado. La mayoría de los estudios encuentran que, con una ayuda, la urgencia por aceptar cualquier empleo es menor y el paro dura algo más. En España, el efecto mejor medido es el del paro contributivo, y el más preocupante, el del subsidio para mayores de 52 años, que puede durar hasta la jubilación. Del IMV solo hay un estudio que separa su efecto de todo lo demás que influye en el empleo, el de la AIReF.
Cómo cambia la probabilidad de trabajar al empezar a cobrar el IMV (a los 6 meses)
- Todos los titulares −12 %
- Hogares monoparentales −19 %
- Nómina de IMV mayor que la media −23 %
- Menores de 30 años −29 %
- Al dejar de cobrarlo +7 %
AIReF, 4.ª Opinión (2025), con datos de la Seguridad Social. Solo mide al titular, el empleo declarado y los 6 primeros meses; antes de cobrar el IMV ya trabajaba solo 1 de cada 4 titulares. La AIReF no encontró que el incentivo para compatibilizarlo con un empleo, en vigor desde 2023, cambiara el efecto.
Estudios que encuentran que sí
Cuando en 2012 la prestación contributiva bajó del 60 % al 50 % del sueldo a partir del sexto mes, la gente encontró empleo antes (unas 6 semanas menos de paro) y sin peores salarios.
Rebollo-Sanz y Rodríguez-Planas, Journal of Human Resources (2020)Empezar a cobrar el IMV reduce un 12 % la probabilidad de trabajar a los 6 meses, más en jóvenes y familias monoparentales. El incentivo para compatibilizarlo con un empleo no cambió ese efecto.
AIReF, 4.ª Opinión sobre el Ingreso Mínimo Vital (julio de 2025)Solo el 9 % de quienes cobran el subsidio para mayores de 52 años y no trabajaban volvió a trabajar al año siguiente, frente al 30 % en la contributiva. Que dure hasta la jubilación pesa mucho más que la cuantía.
Banco de España, Informe Anual 2025 (recuadro 1.6)En Barcelona, una renta garantizada generosa redujo un 22 % la probabilidad de trabajar a los dos años (ensayo aleatorio).
Verlaat, Todeschini y Ramos, Journal of Public Economics (2025), B-MINCOMERevisión internacional: cada mes más de prestación añade de media unos 4 días de paro; subir la cuantía también alarga algo la búsqueda.
Schmieder y von Wachter, Annual Review of Economics (2016)
Estudios que encuentran poco efecto o lo matizan
En el País Vasco, la renta mínima no retrasó de media la vuelta al empleo. Quien la cobra sale menos del paro por su perfil (poca formación, paro largo). La formación sí ayudó.
De la Rica y Gorjón, Funcas (2018) y SERIEs (2019)Buena parte de lo que alarga el paro se explica porque la prestación da margen para buscar un empleo mejor en lugar de aceptar el primero por necesidad.
Chetty, Journal of Political Economy (2008)El dividendo universal de Alaska y la renta básica experimental de Finlandia no cambiaron el empleo.
Jones y Marinescu (NBER, 2018); Kangas et al. (2021)Cuando se recortó el subsidio a los mayores en 2012, parte de los afectados dejó de buscar trabajo o pasó a otras ayudas, y quienes volvieron a trabajar cobraban menos.
Domènech-Arumí y Vannutelli, Review of Economics and Statistics (2025)El IMV reduce unos 40 puntos la pobreza de quien lo cobra, y la mitad de los hogares con derecho no lo pide.
AIReF, 5.ª Opinión sobre el Ingreso Mínimo Vital (julio de 2026)
Si por cada euro que ganas trabajando pierdes un euro de ayuda, trabajar no compensa. Así funcionaba el IMV hasta 2023, y desde marzo de 2026 ya no se descuentan los primeros 6.000 € al año que se ganen de más ni la mitad del resto. También cuenta cuánto dura la ayuda y si se puede cobrar trabajando: desde 2024 el subsidio por desempleo se puede seguir cobrando al empezar un empleo, aunque solo lo hacen 40.329 personas (4,4 % de quienes cobran el subsidio). Ninguna de estas reformas se ha evaluado todavía.
Bien establecido
- Una prestación más larga o más alta alarga algo el paro.
- Quitar un euro de ayuda por cada euro ganado castiga trabajar.
- La formación y el acompañamiento ayudan a salir del paro a medio plazo.
- Las ayudas reducen la pobreza y evitan que el consumo se hunda.
En debate
- Cuánto dura el efecto del IMV más allá de los 6 meses.
- Cuánto es comodidad y cuánto poder buscar un empleo mejor.
- Si cobrar más tiempo mejora o empeora el empleo que se encuentra.
Qué se puede ajustar
- Retirar la ayuda poco a poco al empezar a trabajar.
- Que se pueda cobrar trabajando y que se entienda.
- Acotar la duración de los subsidios más largos.
- Acompañar en la búsqueda; hoy el IMV no obliga a aceptar ofertas.
Cómo puede evolucionar
El gasto en paro depende sobre todo de cómo vaya la economía: en una recesión como la de 2008 se duplicó en tres años. El del IMV, en cambio, sigue creciendo aunque baje el paro, porque cada año lo pide más gente con derecho. Su techo, si lo cobraran todos, rondaría los 6,4 mil M€ anuales. No hay una proyección oficial a más largo plazo: no hay presupuestos nuevos (siguen los anteriores, prorrogados) y la AIReF ha cerrado su ciclo de evaluaciones anuales.